El Tren de Alta Velocidad (TAVe) fue un proyecto anunciado el 26 de abril de 2006 por el entonces presidente argentino Néstor Kirchner para construir un ferrocarril de alta velocidad que unirá las ciudades de Buenos Aires, Rosario y Córdoba. El 29 de abril de 2008, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner firmó el contrato del proyecto del tren de alta velocidad que empleará tecnología francesa (Alstom). El proyecto fue suspendido.
Algunos creen que la Argentina se endeudó por este proyecto, pero nunca se llegó a endeudarse. El país nunca llegó a contraer la deuda.
Esto no puede ser llamado como acto de corrupción sólo puede ser considerado como una pérdida de tiempo. El proyecto no estaba mal. Quizás el mayor problema era los precios y la falta de financiación para llevar este tipo de proyecto. No estaban dadas las condiciones para que el proyecto pudiera considerarse como necesario. El costo total de la línea completa entre las tres cabeceras se estimaba entre 1350 millones de dólares. El país necesitaba otro tipo de obras de infraestructuras con mayor necesidad que la realización de un tren bala.
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